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“El gran premio es que la gente sepa lo que el pueblo saharaui está sufriendo”

 

ENTREVISTA A BRAHIM CHAGAF, CODIRECTOR DE LEYUAD, UN VIAJE AL POZO DE LOS VERSOS

Leyuad tiene dos peculiaridades: una, es la primera película de la República Árabe Saharaui Democrática; y dos, muestra una perspectiva diferente de este pueblo más allá de la lucha por la independencia: su cultura. Y lo hace también de una forma especial, a modo de “road movie” dejando atrás la crueldad del desierto para convertirse en una viaje emotivo y visualmente espectacular. Y es que la cinta, dirigida por Brahim Chagaf, Gonzalo Moure Trenor e Inés G. Aparicio, cuenta la historia de Liman Boisha, un poeta saharaui que vive en Madrid y que viaja a Leyuad, en el corazón del Tiris, “la ancestral tierra de los Hombres del Libro, los Versos y la Poesía” en busca de inspiración. La película se proyectó en la Sala Cajasur de Reyes Católicos el sábado 19 a las 20h, dentro de la XIII Muestra de Cine Social La Imagen del Sur, organizada por CIC Batá.

 

1. Estamos ante una película diferente por cuanto se acerca al pueblo saharaui a través de su cultura. ¿Era esa la intención?

Sí. La intención era profundizar más en nuestra cultura y que el cine nos sirviera para conservar nuestra identidad y evitar que el enemigo se apropie de ella.

2. Otro de los aspectos más llamativos de Leyuad es la fotografía de Inés G. Aparicio, Ahmed Mohamed Lamin. ¿Qué querían resaltar con esas imágenes?

Todo el quipo tenía claro que quería mostrar cómo es el desierto en realidad, no como se ha tratado en el cine, con dos dunas y un camello. Queríamos mostrar paisajes espectaculares y un gald (corazón de piedra). Esas montañas, esos corazones de piedra, son como las marcas que guían al buscador de camellos y al mismo tiempo referencias para recordar la época que vivimos en esa zona.

3. ¿Las imágenes de ese desierto, cruel y poético a la vez, esconden algún otro significado?

Sólo queríamos mostrar la realidad. Que se viera la sequía pero también la vida y la cultura de todo un pueblo, el pozo de los versos.

4. ¿Cómo fue el rodaje en esas condiciones climatológicas tan severas?

Quizás fue más duro para los occidentales, para los españoles, porque no están acostumbrados, pero en realidad fue una gozada porque lo disfrutamos de una manera increíble, nos dejamos guiar por los generosos. En la película parece que hay un trabajo de dirección de actores, pero en realidad no. No quisimos intervenir, al contrario, dejamos que ellos nos guiaran y nos mostraran qué hacer para profundizar en la cultura saharaui.

5. Está siendo una película muy premiada y reconocida internacionalmente. ¿Qué ha recibido hasta la fecha?

El primer premio fue en el Festival Internacional de Cine del Sáhara, otro en Latinoamérica, el Festival de Cine Etnográfico de Ecuador, y un reconocimiento especial en el Festival de Viajes del Ocejón.

6. ¿Cree que esto pondrá el tema de la lucha del pueblo saharaui en el candelero?

Ese es el objetivo. Este es el gran premio que nos dan los festivales, que la gente se acerque al pueblo saharaui y que sepa lo que está sufriendo, saliendo del marco político. Esta vez queremos hacerlo a través de la cultura.

7. Esta es la primera película producida por la República Árabe Saharaui Democrática. ¿Eso ha supuesto dificultades extra?

Es la primera película registrada, pero hay otra que se realizó antes. Los primeros alumnos nada más graduarnos en la Escuela de Formación Audiovisual Abidin Kaid Saled, rodamos otro largometraje, Patria Dividida. Como Leyuad era el segundo no fue tan difícil. Patria Dividida nos abrió el camino para convencer a los nuestros de que el cine es una herramienta para mostrar lo que nuestro pueblo está sufriendo. Ellos no pensaban que el cine podría transmitir mensajes, porque ellos creen más en el tú a tú. Sin embargo, ya están empezando a utilizar la expresión “cine saharaui”.